Lo que verás al bajar los escalones
Hace mil años, la gente de Valdevimbre empezó a excavar la tierra blanda del Esla. Una sala por familia. Allí dormía el vino, se curaba la matanza, se firmaban los tratos. Quedan cientos. La mayoría llevan décadas cerradas. La nuestra no — es donde mi abuelo me enseñó a catar antes de la edad que hoy se consideraría razonable. Bastante antes. Y donde se sigue embotellando a mano cada otoño. No vas a entrar a una réplica.